MANUAL

ELEMENTAL Y PRECISO

PARA EL CULTIVO DEL PISTACHO BIO-ORGÁNICO INTEGRAL

– SECANO TRADICIONAL ESTRICTO –

 

1º– ÁREA DE CULTIVO. CLIMA Y  SUELOS.

  a) ÁREA DE CULTIVO A NIVEL PENÍNSULAR

Su óptimo ecológico-ambiental y agronómico es el interior mesetario peninsular ibérico de clima continental (ambas Castillas; Andalucía interior; Extremadura; Levante interior; todo Aragón –exceptuando el área pirenaica-; así como toda Cataluña mesetaria/interior –exceptuando igualmente las comarcas pirenaicas y costeras- e incluso el área gallega continental de Orense. Es decir, toda la España mesetaria-continental, excepto esas “islas” climático-biológicas que constituyen las altas serranías interiores ibéricas (Sistema Central, Alto Sistema Ibérico, Béticas elevadas, etc.), así como la fachada atlántica peninsular, Pirineos y zonas costeras.

 B) CLIMA

Requiere un clima continental acentuado, es decir, inviernos fríos y con cierta precipitación y veranos secos y calurosos.

La variedad prototipo de cultivo peninsular KERMAN– florece entre finales de Abril y principios de Mayo.

C) SUELOS

Indiferente a la naturaleza mineralógica del sustrato. Se desarrolla tanto en suelos  ácidos

-silíceos-, como calcáreos –basófilos-; tanto en terrenos pedregosos y pobres en nutrientes, como en terrenos profundos y de buen perfil.

Su límite edáfico lo constituyen los suelos ultra-arcillosos, pesados y ricos en margas, con notable tendencia al encharcamiento estacional. No obstante, para este tipo de suelos específicos, creemos que es viable –y más que viable- el pie salvaje (portainjertos) de ALMÁCIGO SILVESTRE  DEL  ATLAS marroquí  (Pistacia  atlantica “SYLVESTRIS”); según nuestras observaciones directas en monte, ya que los grandes almácigos montaraces y sus correspondientes manchas naturales habitan concretamente en los dayats (lagunas temporales y depresiones endorreicas estacionales, de sustrato margoso y arcilloso) del Medio-Atlas y Altas Mesetas argelino-marroquís, así como en los retazos de bosques riparios con suelos pesados de los contrafuertes de la Meseta del Rekkam –Debdou-.

2º– PLANTA.

     A) PORTAINJERTOS

El portainjertos básico, válido, ya testado y comprobado para toda el área peninsular es PISTACIA TEREBINTHUS (Cornicabra, Terebinto, etc.), ya que es una planta silvestre autóctona ibérica perfectamente adaptada a las condiciones edáficas y climáticas de la Península Ibérica, así como resistente a las plagas y enfermedades potenciales.

Se caracteriza por su tremenda frugalidad y rusticidad y su excelente capacidad de colonización en suelos pobres, rocosos y pobres en nutrientes. Aguanta temperaturas de  hasta -40º bajo cero, alcanzando casi los +50º sobre cero.

Como complemento a Pistacia terebinthus se puede y se debe utilizar para casos concretos (terrenos proto-arcillosos, semipesados, climas algo más termófilos) PISTACIA ATLANTICA “SYLVESTRIS” (Almácigo silvestre, NO cultivado, NI cultivariedad agronómica).

El resto de portainjertos que se han utilizado en otros países, no son recomendables en nuestra zona de cultivo por diversas razones:

Pistacia atlántica “HÍBRIDO” (de origen hibridógeno NO silvestre, NI cultivariedad agronómica): 

Utilizado hasta hace 15 o 20 años en California (EE.UU). Es nativo de las Islas Canarias y de las mesetas y montañas del Norte de África (Alto Atlas, Mediano Atlas, Anti-Atlas, etc., procediendo de aquí nuestra semilla para la producción del Almácigo Silvestre).

En claro retroceso -la planta híbrida procedente de cultivariedades agronómicas- por su excesiva sensibilidad a Verticillium dahliae, enfermedad especialmente virulenta en terrenos frescos o de regadío. Igualmente es un portainjertos –la planta híbrida procedente de cultivo con  alta  deriva  y  erosión  genética-,  sensible  al  frío  continental  mesetario, resultando gravemente afectado –cuando no muerto- por las fuertes heladas invernales.

►  Pistacia integerrimus (Pioneer Gold o   PGI):

Planta oriunda –según ciertos autores- de cultivariedades chinas. El gran problema que plantea es que NO ES RESISTENTE AL FRÍO, NI SIQUIERA A HELADAS SUAVES Y PUNTUALES.

Presenta una gran sensibilidad al frío y climas frescos del interior continental ibérico.

UCB 1:

Híbrido artificial de polinización cerrada, muy de moda hasta hace poco en EE.UU. por  su mayor número de frutos abiertos respecto a otros portainjertos (P. atlántica hibridógeno y P. integerrimus). Los datos de porcentaje de frutos abiertos con este patrón respecto a los demás, dejan de ser significativos con la edad de los árboles (se iguala y equilibra el porcentaje).

Presenta una buena tolerancia al Verticillium, pero no tanto a los climas fríos y, especialmente, requiere suelos profundos (entre 1 y 2 metros de profundidad como MÍNIMO), ricos en nutrientes, con buena permeabilidad y ph equilibrado. Es decir, requiere suelos muy fértiles, fresco-húmedos, equilibrados y con buen drenaje –suelos de vega o huerta-. requiere grandes cantidades de agua para una productividad media-baja. para producciones normalizadas necesita dotaciones de agua en cantidades de regadío intensivo.

Necesita para un buen desarrollo biológico y alta vigorosidad un período vegetativo largo y extenso, lo que se contrapone a la dura realidad de nuestro particular clima continental ibérico (los pistachos empiezan su brotación a finales de abril/principios de mayo y entran en parada invernal, ya en el mes de octubre), es decir, el ciclo botánico del pistacho cultivado en la España continental es corto.

Presenta cierta vecería y poca longevidad de la planta.

Es un portainjertos completamente anti-ecológico y no sostenible en nuestras condiciones edáfico-climáticas.

Hay que señalar –y esto es muy importante para los futuros agricultores/cultivadores de Pistacho– que, antes o después, los países (y, en este caso, los agricultores/cultivadores españoles) que utilicen o hayan utilizado planta de UCB1, tendrán que pagar los derechos o royalties correspondientes de este híbrido con patente agro-industrial.

Definitivamente, y según todos los ensayos en campo y parcelas de cultivo, el portainjertos básico ya testado, útil y válido para el cultivo del PISTACHO en la Península Ibérica es PISTACIA TEREBINTHUS; y como complemento para zonas con suelos filo-arcillosos ó relativamente pesados (fondos de bancal, hondonadas) y climas menos continentales y algo más termófilos,   el uso de PISTACIA ATLANTICA “sylvestris”, nunca Pistacia atlantica “híbrida” de origen no silvestre ó cultivariedad agronómica.

No se debe utilizar planta de 1 o 2 savias, ya que tarda hasta 3 años en alcanzar calibre para ser injertada.

B) CULTIVARIEDAD DE PISTACHO: VARIEDADES DE ALTA  CALIDAD

                          – KERMAN, KASTEL y BATOURY –

En cuanto a la cultivariedad idónea para el cultivo en nuestra zona (y por extensión para toda la Península Ibérica) es la variedad KERMAN como hembra productiva y la variedad PETER como macho polinizador.

Esta es la variedad definitivamente seleccionada para la explotación agronómica del interior peninsular, teniendo en cuenta diversos parámetros tales como tamaño del fruto, rendimiento pistacho-cáscara, frutos vacíos, deshiscencia, vigor, floración tardía, resistencia al frío, productividad, vecería, etc.

Otras variedades, tales como Larnaka, Sirora, Aegina, Advat, Mateur, son menos interesantes, tanto agronómica como comercialmente -menor productividad, frutos más pequeños y de menores cualidades organolépticas, menor resistencia al frío, menor demanda en el mercado, etc.- comparadas con la variedad KERMAN.

Otras variedades que presentan buenas cualidades de cultivo y de mercado, y que aseguramos un rentable y buen futuro, incluso superior a Kerman, son las variedades KASTEL y BATOURY.

 

3º– PREPARACIÓN DEL TERRENO.

Durante el verano anterior a la fecha de plantación –otoño (Noviembre/Diciembre)-, debe realizarse un subsolado de toda la parcela. El objetivo de este subsolado –que no defondado-, es romper los horizontes –que no voltearlos- para facilitar la penetración y buen desarrollo del sistema radicular del futuro pistacho. Así se consigue resquebrajar y airear el terreno.

Esta operación, también denominada popularmente “topear”, debe efectuarse a lo largo y ancho de toda la parcela para que esta quede bien porosa y mullida. Lo ideal es utilizar un rejón o “topo” de al menos un metro de profundidad. Posteriormente deben retirarse las grandes piedras que hayan podido aflorar a la superficie y que entorpecen o dificultan el paso del tractor por el terreno.

4º– MARCO DE PLANTACIÓN.

El óptimo ideal es de 6 metros X 6 metros, resultando así un total de 280 ± árboles por hectárea.

Para realizar el “marqueo” o “pintado” –como también se conoce popularmente a esta faena-, lo ideal es señalar el terreno a plantar, con estaquillas ó  “cañas”.

5º– PLANTACIÓN.

La época idónea para ejecutar la plantación de esta o cualquiera otra especie agronómica, forestal u ornamental, debe ser siempre a principios de otoño-invierno; generalmente desde mediados de Noviembre (que es cuando se produce, más o menos, la parada vegetativa de la planta, coincidiendo con las primeras heladas anuales) hasta finales de Diciembre. ESTA ES UNA REGLA DE ORO tanto en agronomía como en reforestación o paisajismo en el medio natural.

Hay que tener en cuenta que el desarrollo y crecimiento de las raíces de los árboles se efectúa en invierno. Por lo tanto, un árbol plantado en estas tempranas fechas, tiene un arraigo y posterior desarrollo radicular muchísimo más elevado que la misma planta procedente del mismo lote y del mismo vivero; plantada a mitad de invierno (Enero) ó al final de invierno/ principios de primavera (Marzo/Abril).

Como fecha tope para ejecutar la plantación –y ya lo consideramos tarde- debería ser hasta

finales de febrero; en todo caso nunca más allá de principios de marzo.

                                     Aspecto invernal de nuestra jóven plantación ya formada

La proporción de machos y hembras debe ser de 8 a 1; es decir, por cada ocho hembras productivas, un macho polinizador.

Aún siendo correcta esta proporción, en comarcas con vientos predominantes, es fundamental -vital para la futura producción- ubicar alrededor de toda la zona perimetral de la parcela (ribazos, linderos, etc.) un árbol macho polinizador cada cinco metros de distancia con el fin que, cuando llegue el momento de la polinización, todo el bancal ó parcela quede perfecta y sobradamente polinizada, evitando así el que aparezcan frutos vanos (vacíos, sin pepita).

(En el siguiente gráfico se muestra este comentario)

 

Este pequeño, pero transcendental detalle, es fundamental para una óptima producción y rendimiento del fruto del Pistacho.

A la hora de efectuar la plantación, incidimos vivamente en realizar un hoyo de un metro y medio (1,5 metros) de profundidad, ayudados de una retroexcavadora. Esta operación es de vital importancia para un buen desarrollo del sistema radicular y futura supervivencia, lozanía  y productividad de la planta.

Al mismo tiempo que se efectúa la plantación, es conveniente entutorar y ubicar protector

en cada árbol.

El tutor debe ser de hierro hueco, nunca estacas de madera, cañas de bambú o cañas  de río, ya que éstas siempre acaban pudriéndose y, sobre todo, quebrándose debido al vigor del Pistacho. Debe medir 2,50 metros de largo (medio metro enterrado y dos metros de vuelo para poder entutorar correctamente el árbol).

El protector es imprescindible en aquellas zona con alta densidad de herbívoros silvestres – conejos y ciervos fundamentalmente- o fitófagos domésticos –ganado lanar y cabrío básicamente-.

Así mismo, en el momento de la plantación hay que hacer un buen alcorque en cada  árbol para proceder a un riego de asiento generoso y abundante (al menos 80/100 litros por árbol). Para optimizar una perfecta implantación del árbol en la parcela, se puede optar (no es imprescindible) por volver a realizar la misma operación –otros 80/100 litros de agua por árbol- a la semana del primer riego. Con estos riegos de asiento la planta ya aguanta todo el invierno y no hay que volver a regar hasta la llegada del calor –generalmente el mes de mayo-. A partir  de estas fechas hay que efectuar un nuevo y definitivo riego de apoyo de otros 80/100 litros/ árbol y proceder a tapar definitivamente el alcorque con tierra. Desde éste momento el cultivo se desarrolla en estricto y rabioso secano.

6º– FORMACIÓN DEL ÁRBOL.

► MACHO POLINIZADOR:

Se pinzará la guía del árbol cuando este alcance los 2,50 metros de altura, con lo que conseguiremos parar su crecimiento apical y desarrollar ramaje y biomasa arbórea lateralmente.

Hay que formar el árbol dejando un fuste –tronco- de al menos 1,50 metros de altura. A partir de esta altura hay que copar el árbol, formando tres ramas principales que supondrán la estructura básica aérea del árbol polinizador.

► HEMBRA PRODUCTIVA:

Pinzaremos la guía del árbol cuando este alcance los 2,00 metros de altura, con lo que conseguiremos parar su crecimiento apical y desarrollar ramaje y biomasa arbórea lateralmente.

Hay que formar el árbol dejando un fuste –tronco- de al menos 1,20 metros de altura. Hay que recordar que donde se encuentran las “reservas” de todo árbol es en el tronco; a más tronco o fuste definido, más resistencia y vigor tendrá la futura planta. En este caso concreto también facilitamos la futura mecanización en la recolección con máquina vibradora de abanico.

A partir de la altura señalada de 1,20 metros hay que copar el árbol, formando tres ramas principales que supondrán la estructura básica aérea de la planta productiva.

7º– CULTIVO EN SECANO TRADICIONAL.

Cultivo en estricto secano tradicional; con el doble objetivo de mantener y potenciar todas las cualidades organolépticas y nutricionales del fruto, así como preservar los recursos hídricos de la comarca, tan limitados y escasos en toda el área mesetaria peninsular  ibérica.

La única enfermedad letal que se conoce en el cultivo del Pistacho es un hongo que se desarrolla en el suelo denominado Verticillium, y que siempre aparece por exceso de humedad continuada en el tiempo en los suelos sometidos a regadío, apareciendo dicha enfermedad antes o después.

Las plantas cultivadas en regadío producen más biomasa –hojas, ramillas, ramas y follaje- que las laboreadas en secano, obligando a realizar podas anuales más severas que en secano para airear el interior del árbol para que así pueda producir fruto en las zonas interiores de la copa.

Los mercados de calidad europeos demandan y exigen productos como el pistacho cultivado en estricto secano tradicional.

8º– LABOREO.

Los únicos requerimientos de laboreo consisten en controlar las hierbas adventicias que, potencialmente, puedan competir con el pistacho joven. Para ello procederemos a efectuar 4/5 pases cruzados (a lo largo y ancho de la parcela) de cultivador al año, lo más superficialmente posible.

A partir del décimo o duodécimo año (más o menos) que ya la planta está totalmente formada y desarrollada, tanto arbórea como radicularmente, se puede optar por no laborear la parcela de Pistacho, al modo de una dehesa de encinas o un monte abierto de pino piñonero. Realmente este cultivo se comporta como una especie semi-doméstica o semi-silvestre. De todas maneras, si disponemos de aperos de labranza, recomendamos laborear al menos dos veces al año –dos pasadas-.

9º– PODAS.

Después de la formación del árbol, y a partir de la entrada en producción, en los años   con alta y buena cosecha, durante el siguiente invierno hay que realizar una ligera poda de producción.

10º– RECOLECCIÓN.

Generalmente, en ambiente meso-mediterráneo (aunque dependiendo de distintas localidades) la recolección del Pistacho se inicia en torno a los días 10/15 de Septiembre.

Lo recolectado cada día se pela a la tarde con la misma máquina tradicional de pelar almendra.

Posteriormente se procede al secado del fruto limpio, bien de manera tradicional al sol, o mediante maquina secadora industrial.

11º– PRODUCTIVIDAD.

La mecánica o ritmo de producción de una plantación de Pistacho ya INJERTADO – obviamente-, siempre y cuando se parta –y esto es fundamental– de una planta ya totalmente “hecha” y lignificada de una altura estandarizada de ENTRE UNO A UN METRO Y MEDIO (1 METRO A  METROS DE ALTURA),  es la siguiente:

  1.  A los 3 años de la plantación, se producen las primeras “muestras individualizadas” en algunos pies (unos cuantos gramos en algunos árboles; en otros nada).
  2.  A los 5 años, tenemos “muestras generalizadas” en todos los pies (300/500 gramos a 1/2 kgs. por árbol).
  3.  A los 7 años, ya tenemos una mini-cosecha -proto-cosecha- (de 4 a 6 kgs. por  árbol).
  4.  A los 10 años, entramos ya en una cosecha totalmente normalizada y estandarizada de 10 kgs. ± por árbol.

A partir de esta edad, se produce un incremento anual en producción de alrededor de 1 kg.

± por árbol/año.

La vida útil –productiva- de un Pistacho se cree que estaría alrededor de los 80/100 años. A partir de ese momento el árbol entraría en progresivo declive productivo.

Se conocen árboles –Síria- con más de 200 años de vida que aún producen fruto.

La longevidad del árbol se sitúa entre los 300/350 años, aunque se han localizado ejemplares en Síria e Irán que alcanzan los 1000 años de antigüedad.